Apostillas en tiempos difíciles
Populismo y democracia

Jaime Hales

Es necesario poner atención a lo que queremos conseguir. Cuando, como resultado de la campaña de desprestigio de los parlamentarios, se desacredita su trabajo, lo que se hace es desconocer un elemento de la esencia de la democracia: la necesidad de contar con representantes dedicados a su función. Ellos trabajan con equipos y asesores. Todo ello tiene
costos económicos. Pero la campaña populista pide rebajas de sueldos, como si eso solucionara algo. Lo que se consigue es desacreditar aun más la función de quienes deben consagrarse en tiempo completo a la tarea política, que no consiste solo en estar sentado en la sala de sesiones.
Al rebajar los sueldos se obligará a muchos a dedicar parte de su tiempo a otras tareas para cumplir con sus obligaciones personales y financiar tareas indispensables para el trabajo que realizan. Puede que muchos de los actuales parlamentarios no estén a la altura de lo que quisiéramos en términos intelectuales, pero no por ello debemos desacreditar la función.
Y luego, bajar los sueldos de las demás autoridades del Estado puede ser aun peor. Años costó conseguir para los jueces remuneraciones dignas. Décadas costó que a los Ministros se les pagara dignamente y no se recurriera a esos sobres con efectivo que les debían dar todos los meses. Largas luchas para que funcionarios de alto rango (Director de Impuestos Internos, por ejemplo) tuvieran remuneraciones dignas, que no sólo desalentaran la corrupción cuya sombra rodea a los funcionarios del mundo entero, sino que les permitieran una verdadera dedicación exclusiva.
Rebajen los sueldos de los altos cargos de CODELCO, de TVN, de las Fuerzas Armadas y otros que claramente están en niveles excesivos, pero no de las autoridades que deben tener tranquilidad para su trabajo.
El objetivo en la sociedad no debe ser rebajar sueldos, sino subir los de quienes ganan menos, financiándolos de otras maneras. Esa política de reparto, propia de discursos trasnochados, no conduce al fortalecimiento de la democracia sino a lo contrario. El populismo es el peor enemigo del desarrollo democrático.
Parece que quienes ceden ante estos discursos ansían congraciarse con la crítica fácil de la que han hecho su manjar algunos medios y los gritos callejeros. Pero es su obligación pensar en las consecuencias de sus decisiones, no para el hoy y ni siquiera para las próximas elecciones, son para el mediano y largo y plazo de la sociedad democrática chilena.
Como decía don Fernando Riera, hay que saber correr, pero hay que saber poner la pelota en el piso y mirar a donde hacer el pase.
21 de noviembre de 2019

Apostillas en tiempos difíciles

La otra mirada

 

Jaime Hales

A mis alumnos de Tarot les digo que no partan interpretando las cartas desde las peores versiones, advertencia que nace de mi experiencia al ver a muchas personas que ponen especial énfasis en lo problemático y no en la mirada constructiva que puede permitir apreciar los acontecimientos de otra manera.
Es lo que ha pasado con el acuerdo de los dirigentes políticos, donde en lugar de valorarse un entendimiento para derogar la actual Constitución y generar otra respaldada por un alto consenso, se ha puesto énfasis en los detalles que no se han elaborado y en la idea de que existe una trampa de los sectores partidarios de la actual norma fundamental para que no se pueda cambiar. Incluso un senador se permite hacer interpretaciones que no tienen asidero alguno salvo en la negatividad de su mirada. Tal vez es parte del deseo de recuperar protagonismo cuando han sido otros los actores determinantes en este relevante proceso.
Lo más grave sin embargo es que los medios de comunicación han puesto más énfasis en las críticas que se han hecho que en la importancia de que el acuerdo se logre por los dos tercios.
Yo invito a mirar lo positivo y a buscar como avanzar en mejorar las cosas. Tal vez ni siquiera haya que discutir mucho: ¿y si una gran mayoría estuviera de acuerdo en hacer una Constitución breve que deje a las leyes posteriores la definición de los detalles? Todo está en veremos.
Invito a otra mirada, no aquella a las que nos han acostumbrado ciertos periodismos que siempre ven lo malo, lo insuficiente, lo riesgoso, lo que les acomoda y no dan espacio a la tranquilidad ya la esperanza de la cara diferente de la noticia.
21 de noviembre de 2019

Apostillas en tiempos difíciles
La ira
Jaime Hales

Cuando alguien llama simplemente a destruir está expresando su ira. Debemos reconocer que la sociedad no ha sido capaz de ofrecer otros espacios para emociones tan intensas. Y también que la propia vida social nos genera esa ira.
Ningún llamado a calmarse es suficiente si no hay medidas que aplaquen la virulencia de las relaciones sociales, las agresiones verbales y de hecho permanentes en las calles y que aplaquen las atroces injusticias y arbitrariedades de vivimos a diario.
La tarea de las autoridades es hacer las cosas bien y rápido. No perfectas. Pero en el sentido correcto para que la vida de las personas se haga mejor. Es el gobierno y el Congreso, también los empresarios, también los jefes de todo tipo, también todos nosotros que en nuestro espacio concreto debeos promover la concordia, el entendimiento y las relaciones respetuosas.
Tratemos -no es fácil – de ser cada uno el espejo del mundo que queremos construir.

20 de noviembre de 2019