Poema publicado en Encuentros, 1982 e incluido en Luz de Amor en 2025

Mantengamos el secreto.
Deja que todos crean
que tú y yo somos normales,
transitorios,
moribundos,
como las parejas tristes,
como el calor del verano,
llenos de costumbres y rutina.

 

Mantengamos el secreto.
No le cuentes a nadie
que sale miel de la palmera,
que en las noches
cantamos con el sol.

 

No le digas a la gente
que corre sangre por tus venas
que hay pelos en mi espalda
y que cuando te amo en puntas de pies
sobre el Código Civil
tirita tu espalda.

 

Que nadie sepa que
las hiedras recitan poemas de Neruda,
que las buganvilias cantan,
que seco tus lágrimas con hojas de sauce.

 

No cuentes mi secreto a nadie.
Porque te amo como los vivos
y no como la gente de la calle.

 

Sintiendo tus dedos en mis pies
y tu palabra cantando la tragedia
de amores inconclusos
en la inmensidad de la tierra.

 

No contemos a nadie que sabemos amar
más allá del compromiso,
en medio de los autos y el cemento,
jugando a ser juglares del ayer.

 

Déjalos que crean que es rutina
y que nuestro trato
sea un secreto para dos.

 

(Cada amor construye su propia rutina.
Nosotros hemos armado la nuestra con la certeza del amor,
la fuerza de la pasión, la experiencia de los años.
Todo lo nuestro es secreto,
aunque nuestro amor no sea clandestino.
Por fin.)

 

 

Poema publicado en Encuentros, 1982 e incluido en Luz de Amor en 2025

No soy leñador ni superhombre
pero corro tras las cumbres inmutables
en medio de bosques ancestrales
en busca del destino y de mi nombre.

 

Rompo la lanza del guerrero
abro la maleta del viajero
llamo desde el fondo del planeta
a la tierra
el fuego el agua el aire
la antorcha encendida del deseo.

 

Aquí estoy dije y me quedé
en tus ojos de esperanza y de temor
dispuesto a recitar
los poemas nunca escritos
en homenaje a reyes que murieron
sin que nadie coronara sus cabezas.

 

Corro enraizado en mi paisaje
por mi tierra sin dejarla,
levantando una choza
izando la bandera del saludo.

 

Rompo mis rodillas para verte
desde allá, tan lejos y tan cerca
de los ruidos y del cielo
palpitando el corazón ansioso el organismo
exaltado y sudoroso
encontrando soluciones
a los problemas insondables
de la geometría de la vida.
Mi nombre está en la tierra
aroma mendicante –
mi nombre está en la herida
aroma palpitante –
en mi deseo inevitable.

 

Paso por los bosques
entonando el canto del adiós
porque más allá
del mundo y de la playa
en las rocas fuertes y desnudas
se levanta tu cuerpo sacudido
de amor y de preguntas
brotando de la espuma de tu propio corazón.

 

Abro la tierra para sacar el equipaje,
bruja hada madrina,
desafiando al poeta y al cantor
para encontrar mi nombre y mi destino
que no es de leñador ni superhombre
que no es de renacuajo ni gusano,
sino de niño ansioso y hombre empedernido.