Poemas de hace 20 años y más

Publicados en Territorios de Amor, México

Escribo en silencio.

Se ha hecho de noche y sólo puedo recordar, revivir con nostalgia los territorios, los lugares, los mapas, las carencias y los regresos.

Es el amor grabado en el papel, más allá del tiempo, con alegrías y ausencias, con penas profundas y ansiedades.

Ha pasado el tiempo.

Entre los días, tormentas eléctricas, granizos, fríos, sol de media tarde.

Todo eso está aquí, evocado, imaginado, añorado.

No están aquí todos los lugares en lo que he vivido ni todos los territorios recorridos.

Es sólo una parte: aquella que agitó mi alma en la ruta poética del amor. Hay otros recuerdos y otras ansiedades, que no es preciso escribirlas por ahora.

Ya habrá tiempo.

En esta vida o la siguiente.

México, 2002

ESPACIOS   ¿Cuál es el lugar dónde anida tu pena?   ¿Cuál es, amada mía, el espacio dónde habremos de habitar?   ¿Dónde está el territorio de tu risa transeúnte?   ¿En qué destino pernoctará tu amor?   ¿En qué espacio amanecerá tu cuerpo cuando yo despierte?
 
DONDE   ¿Dónde, amada mía, dónde se ha quedado el amor?   ¿Dónde la alegría, dónde la esperanza?   ¿A qué lago llegará tu llanto?   ¿Dónde, amada mía, dónde quedará tu dolor?    

 

DISTANCIAS   Sentí al calor de tu respiración al otro lado de la línea telefónica y en sordina un llanto guardado para que yo no sufra desde tan lejos.   Reconozco tu llanto, en la textura de los silencios y la sua­vi­dad de tus vocales.   Si lloras, lloraré. No quieres que llore. Yo tampoco.   Pe­ro es inevitable, hermosa mía, porque no oigo tu voz sino el eco de las distancias y los minutos, el espacio cósmico volcado entre nosotros.   (De pronto recuperas la voz y dices que me quieres y que me superquieres y no tengo otra po­si­bi­lidad que seguir llorando sin que se note, pues me esperan personas que jamás lo­grarán comprender la humedad de mis ojos a estas horas del día y en la majestuosidad de las ruinas de imperios y rena­ci­mientos y en la hermosura de sus propios rostros y la abundancia de sus risas.)   Amor.  EL TERRITORIO DE LA LOCURA   Adquiero conciencia de mi locura. De otro modo no transitaría en estos lares no iniciaría la ruta exploratoria por los mares ni buscaría la tumba del Quijote en estas tierras. Nadie más que yo, en estas latitudes, acepta una aventura espeluznante.   Estoy loco.   Mientras esté loco te amaré, aunque la misma locura me aleje de ti, me lleve a parajes que no ima­gi­nes que existen donde se habla lenguas que no comprenderé. Te amo con la fuer­za enloquecida de mi corazón enorme.  
EN EL MAR     Veo el mar desde la altura de tu amor.   Como una tarde cualquiera abriendo huracanes en la templanza ambiente, como el tenue calor de nubes que prometen lluvias o amenazan con los silencios temidos.   La voz presente que llega desde el cielo como el primer contacto que interrumpe el desapego y mueve la rueda que nunca se habrá de clavar.   Te amo distante, bronceada de silencios, majestuosa alquimia de una tarde gris.   Te amo, indagatoria y sorpresiva, como un ángel tempranero que proclama   el fin del ostracismo.  EN LAS MONTAÑAS del sur de Chile   Amanece temprano en las  montañas.   Es hora de pensar en ti hablar de ti, recordar tu rostro y la sonrisa explorar flores de invierno al despuntar el alba en las alturas.   Hace frío en las montañas.   Es tiempo de enviar un saludo desde la tempranía de los bosques, vivir el desgarro de la ausencia y el bálsamo reparador de una mano transitoria.   En las montañas es temprano y es invierno todavía, como la mirada pendiente al porvenir, la interrogante de pasado y de presente.   Acá en lo alto el viento trae una esperanza fría de aquel pasado nuestro que no fue de aquel futuro juntos         que será

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