“Hay virtud en hacer como en no hacer”

Somos libres de experimentar la vida en el cauce del tiempo.

Herederos de la memoria, muchas veces nos sumergirnos en la galería de cuadros de los recuerdos… esa añoranza nostálgica que nos besa a la distancia aferrándonos a un ayer ya ido. El riesgo es quedarnos atrapados en la traza del tiempo pasado.

Hay también aquellos momentos, en que la victoria se afana por una corona que no le pertenece, entonces su dulzura se desvanece como un vino en soles de una tarde roja. La elección es nuestra, pero seamos consientes de que, el amor, la confianza, la creatividad y todo lo que puedan imaginar que mana de nuestra madre tierra es algo que podemos alcanzar comprendiendo que el tiempo no tiene tiempo.

Para avanzar y crecer, a veces hay que detenerse, parar y libres de todo aferramiento, elegir en armonía con nuestra naturaleza y nuestra esencia, el momento en que la energía ha vuelto a fluir desde el HOY que somos, para retomar la acción.

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